Averías

Fuga de refrigerante: señales, riesgos y obligación de reparar

Una instalación frigorífica trabaja con un circuito cerrado: si el nivel de refrigerante baja, es que hay una fuga. Recargar sin localizarla y repararla no resuelve el problema y puede incumplir la normativa.

Equipo técnico de EMIP · 6 min de lectura

Señales que pueden indicar una fuga

  • El equipo tarda más en alcanzar la temperatura o no la consigue.
  • Escarcha localizada en tuberías o en una parte del evaporador.
  • Compresor trabajando de forma casi continua.
  • Restos de aceite en soldaduras, uniones o válvulas.
  • Ciclos de funcionamiento más cortos o alarmas de baja presión.

Por qué no basta con recargar

El refrigerante no se consume: si falta, se ha escapado. Recargar sin reparar implica repetir la operación, con coste creciente, riesgo de daño al compresor por trabajar con carga insuficiente y una emisión al ambiente que la normativa obliga a evitar.

Qué exige la normativa

El Reglamento (UE) 2024/573 obliga a reparar las fugas detectadas sin demoras indebidas y a comprobar la eficacia de la reparación. Además, los controles periódicos de fugas y sus registros dependen de la carga de refrigerante expresada en toneladas equivalentes de CO₂. La manipulación del circuito solo puede realizarla personal habilitado.

Cómo se localiza y se repara

La localización puede requerir detectores electrónicos, prueba con nitrógeno u otros métodos según la instalación. Tras la reparación se comprueba la estanqueidad, se vacía el circuito y se carga la cantidad correcta. El parte de trabajo debe dejar constancia de la intervención y del refrigerante empleado.

Si sospecha una fuga de refrigerante, contacte con nuestro servicio de reparación y servicio técnico frigorífico.

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